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jueves, 13 de agosto de 2020

Intento nadaísta - Mercedes

Sobre el vacío
propio de la nada
ingenuo,  sin mañana,
el ser inevitable emerge .

Revolotea alto la tristeza,
el desengaño,
y el pájaro no encuentra ya guarida.
Cae la libertad, la esperanza.

Sombras y más sombras
como espejos desafiantes
se acercan, se distancian,
vaticinando la caída no esperada.

El silencio penetra y es abrigo
en esta noche.
El silencio como siempre,
fiel compañero del otrora ser y
del ahora... nada.

Intento nadaísta - Lidia

Cada amanecer
se convierte sólo en un símbolo,
porque vale más la noche
que trae una fuerza ardiente.
En la oscuridad
aparecen los fantasmas y los duendes
golosos en desenfrenados deseos,
expuestos, ante la luna
y las estrellas brillantes y titilantes.
Nadaístas
en plena rebelión,
con excesos,
sin logros,
sin recursos,
sin ambiciones,
dueños de la verdad
erosionando y moldeando,
viejos gestos y hábitos.
Nadaístas,
los homenajes
para todo lo contrario
a las rutinas,
a la armonía,
a otra realidad.
Sin intentar apreciar
el aroma de los jazmines,
la caricia y el abrazo de un niño,
el cantar de los pájaros,
el sol radiante,
el sonido majestuoso del mar.
Nadaístas
atropellan las consignas y el orden,
festejando y cuestionando las normas,
como si el libre albedrío,
incitara a lo desconocido.
Nadaístas,
¿estos sentimientos clandestinos
se traducen
en movediza y errónea felicidad?

Intento nadaísta - Rosa

 Amo y odio

Amo la idea de Dios.

Odio la eternidad.

Amo el amor, el perdón, la caridad de Cristo.

Odio las Cruzadas, la Inquisición, la riqueza de la Iglesia.

Amo la libertad de los hombres.

Odio la injusticia que hacen en su nombre.

Amo la llegada del hombre a la luna.

Odio que no haya ido un poeta que ve otras cosas.

Amo el Caribe que aumenta el amor y la pasión.

Odio la trata de blancas que denigra.

Amo la poesía que se expresa libremente.

Odio los barrotes y censuras que le imponen.

Amo y odio muchas cosas.

Amar y odiar, dicotomía que atormenta y hace crecer.

Intento nadaísta - Mónica

El sol de los pecados
en la playa
quizá fue simple alucinación mía
o la tibia rebeldía 
de emprender el camino
hacia la nada

Sola me sentaba
a meditar
la turbulenta
posibilidades dad de mí existencia
cuando desahuciada mi alma
por la ausencia
del que fue causa y efecto 
de mis días.

Intento nadaísta - Haydée

El ser nadaísta


El hombre sin rumbo
sin fin ni destino
el revolucionario errante
soñando catástrofes oscuras.
Se eclipsa con la nada
y su fervor esquizofrénico
lo lleva intermitente
al placer y al suicidio.
No es triste, ni alegre
no vive ni sueña
es un ser ausente y frío
en la vaciedad de la nada.
Es verdadera su lucha???
en su presencia y ausencia
sigue su eterna inocencia 
y siempre...vuelve a su duda.

Intento nadaísta - Nora

Impiedad urbana

En una esquina de la ciudad,

un auto se detiene frete al semáforo.

Un muchacho desaliñado,

con un secador y un botella en su mano derecha,

golpea el vidrio polarizado de la ventana del conductor.

No hay respuesta, monedas ni piedad.

Una mujer pasa taconeando sus stilettos

delante de una anciana sentada en la vereda,

que estira su mano suplicando ayuda.

No hay respuesta, monedas ni piedad.

Un joven con auriculares cruza la plaza,

sus zapatillas importadas tropiezan con un niño,

que convulsiona en el suelo envuelto en llanto.

No hay respuesta, monedas ni piedad.

En la gran ciudad,

ante la pobreza, el desamparo y el dolor,

no hay respuesta, monedas ni piedad.

Intento nadaísta - Cristina

Vomita a guerreros valerosos

Masacre sin camino ni destino

La máquina infernal que es la guerra

Despoja de las almas a su gente

Deglute a la opinión y a sus gestores

Granadas espantosas se derraman

Y sus soldados como autómatas pelean

La contienda más absurda

La ausencia de valores

Se matan sin cesar y sin propósito

Degüellan la razón y la conciencia

Devoran la emoción y los valores

Es toda una sinrazón, un despropósito

Intento nadaísta - Zita

La eterna pregunta.
La peste es un círculo inconmensurable.
Invadiendo los límites del
ser a los extremos de la
nada. 
Los silbidos de auxilio de una
ambulancia rasgan el 
silencio de la noche. 
El tiempo es exacto 
... esencia... es destino.
La vida se desliza  como
una gota lenta de una lluvia 
eterna. 
Y estalla la pregunta en la 
mente suplicante de la
humanidad entera. 
¿Por qué existe el ser y no la
nada? 

La narrativa de Faulkner y Hemingway (similitudes y diferencias)

Ernest Hemingway, autor de "Colinas como elefantes blancos" y Adiós a las armas , y William Faulkner, autor de "Una rosa para...