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viernes, 9 de octubre de 2020

Cuento fantástico - Mirta

Mi catarata


Con cansancio, terminé mi último trabajo del día. Después de una larga jornada de home office, cerré la compu, llevé el vaso de mi gaseosa y el plato de mi sándwich a la pileta de la cocina y apagué todas las luces. Me dirigí al baño, cepillé mis dientes casi por inercia, presioné el botón de la descarga del inodoro, lavé mis manos. Ya en el dormitorio, me metí suavemente en la cama, apoyé la cabeza sobre la almohada y empecé a escuchar que la descarga seguía enviando agua a borbotones, parecía una cascada. Pensé, casi sin querer, "mañana lo arreglo o mejor llamo a alguien que lo solucione". 

El gomón avanza horadando el agua del río, enfiló hacia la caída estrepitosa, por fin se hacía realidad mi sueño de conocer las cataratas del Iguazú. Ayer las había visto desde arriba, hoy casi me estaba metiendo en ellas.

El agua, nos salpicaba, nos empapaba, la gente gritaba feliz, yo estaba empapada pero contenta, estaba ahí, tan cerca disfrutando esa maravilla. El sonido del agua cayendo era ensordecedor, casi no se oían los gritos, las risas, pero nos veíamos las caras de felicidad unos a otros.

Volví exhausta y empapada al hotel, ya no escuchaba la fuerza de las Cataratas. 

Después de un tibio baño me acosté y, sin preámbulos, me dormí.

Sonó el despertador y cuando intenté apagarlo, encontré sobre la mesa de luz, una pinza y la llave francesa.

¡Ah! la descarga estaba funcionando correctamente.


viernes, 25 de septiembre de 2020

El lobisón - Mirta

Ermelinda y Juan se conocían de pequeños, vivían en Corrientes. Cuando se hicieron adultos, se unieron y se fueron a vivir a un humilde ranchito hecho con sus manos a orillas del Paraná. Juan era pescador y el río le brindaba su sustento: lo que pescaba, lo vendía. Y ella era hábil para tejer cestas, bolsos con fibras que extraía de un arbusto del lugar.

Poco a poco, fruto de ese amor empezaron a llegar los hijos, seis varones. Finalmente Ermelinda cursaba un séptimo embarazo las comadronas del pueblo la miraban de reojo. 

—Ermelinda, ¿y si es un varón?  

Y ella contestaba ilusionada

—Es una nena, lo sé. 

Los murmullos crecían a su paso.

Finalmente llegó el día o, mejor dicho, la noche. La luna en todo su esplendor parecía caerse del cielo. Vino la comadrona a ayudarla y cuando vio que estaba ayudando a nacer a un varón, se estremeció, se le acercó y le dijo a Ermelinda:

—No permitas que la luna le dé en la cara. 

Pero la luna en su recorrido mandó su luz que pasó por la ventana y dio en la cara del niño.

Pasaron los años y no pasó nada con ese séptimo hijo varón. Sin embargo, su aspecto era enfermizo: la piel amarillenta, la mirada turbia.

Cuando  cumplió  los quince, cierta noche de luna llena, salió  corriendo de su rancho  y se internó en el monte. Ermelinda y Juan corrieron tras él, viendo  lo que no querían ver: se transformó. Su cuerpo se llenó  de pelos, sus ojos eran como chispas de fuego, parecía haber crecido, sus manos parecían garras y, lo más terrible, aullaba mirando la luna y la seguía con sus ojos desorbitados hasta que la descubrió en el río. Se lanzó al galope cayendo por la barranca hasta el río, que tenía la luna en sus aguas. El río con sus brazos turbulentos lo envolvió. Nunca se encontró su cuerpo, la luna en el agua no lo devolvió.

viernes, 18 de septiembre de 2020

El pozo de las ánimas - Mirta

En la región de Malargüe (Mendoza) existen un par de depresiones en el terreno llamadas geológicamente dolinas, producidas por filtraciones en el terreno, sus aguas tienen grandes profundidades.

La leyenda que gira alrededor de estas depresiones es la siguiente:

Se cuenta que en cierto tiempo dos tribus indígenas se encontraban enfrentadas. Cierto día comenzaron a combatir y una tribu comenzó a perseguir a la otra, los gritos eran ensordecedores, hasta que de pronto se fueron acallando. Los perseguidos se asombraban de que sus perseguidores hubieran ido silenciando sus voces.

Cuando las luces del amanecer se lo permitieron, volvieron sobre sus pasos y lo que vieron y oyeron los dejó espantados. El terreno había cedido y se había tragado a los perseguidores que se hundían en el agua entre gritos y lamentaciones. 

A veces se oye el silbido del viento y parecen lamentos, por eso se ha dado en llamar al lugar “el pozo de las ánimas".


viernes, 4 de septiembre de 2020

Así se llama mi ciudad - Mirta

La historia de mi ciudad y el origen de su nombre se pierden en la nebulosa del tiempo. Los datos son confusos pero trataré de arrimar alguna certeza.

Los primeros habitantes de estas tierras sin lugar a duda fueron los aborígenes, en esta zona, los querandíes. Alrededor del 1580 Juan de Garay refundó Buenos Aires con un grupo de sus soldados y con algunos indios. Como era costumbre a aquellos que eran fieles al Adelantado eran beneficiados con un obsequio de tierras. Es así como el Capitán Juan Ruiz de Ocaña recibió parcelas que estaban sobre la Cañada de un arroyo que volcaba sus aguas en el río de las Conchas (hoy Reconquista). Estas tierras eran propicias para el cultivo de maíz y sobre todo trigo.

Estos lugares no tardaron en hacerse muy conocidos puesto que el camino real (hoy Rivadavia) utilizado para ir al norte pasaba por estas tierras: se lo denominaba la Cañada de Juan Ruiz de Ocaña. En la confluencia del arroyo y el río de las Conchas (hoy Reconquista) se instaló un molino harinero único movilizado con agua. Parece que el dueño del mismo era un tal Moran que algunos suponen derivó en Morón.

Vivía por ese entonces por estos pagos el Capitán Diego Morón y años más tarde su viuda le compró las tierras a Juan Ruiz de Ocaña y estos pagos pasaron a ser conocidos como la Cañada de Morón e igual empezó a llamarse el arroyo y toda la región. Como pasaba el camino real, en este lugar se instaló una posta donde se ofrecían caballos y bueyes de refresco para los viajeros, dadas las largas travesías que debían enfrentar. 

No es seguro, pero es posible que también haya existido en la zona un fortín, dado el avance de malones. Cercana a la posta se había instalado una ermita dedicada a la Inmaculada Concepción, donde los viajeros se encomendaban a la Virgen antes de aventurarse en la soledad de la Pampa. Deriva de allí el nombre Nuestra Señora del Buen Viaje a nuestra iglesia matriz.

Otra de las posibilidades del origen del nombre de Morón tiene que ver con que al parecer los primeros pobladores del lugar eran originarios de Morón de la Frontera en Andalucía. 

No hay muchos documentos que indiquen por qué estas tierras pasaron a llamarse Morón, son todas débiles versiones, máxime si pensamos que el significado de Morón es montecillo o montículo y estas tierras son llanuras.


viernes, 28 de agosto de 2020

La novia sobrenatural - Mirta

El pescador salía cada día con su bote y en compañía de su hijo. La pesca era su sustento ya que luego vendían en el mercado todo lo que sacaban. Cada vez que se adentraban en el mar, el joven percibía que alguien lo observaba desde el agua, aunque nunca podía ver a nadie.

Cierto atardecer en que el joven acomodaba la pesca en unos canastos, alguien se acercó por el agua hasta el bote y habló con el padre. Era una bellísima mujer aunque el padre la miraba horrorizado: su cuerpo terminaba en una cola de pescado, era una sirena. Esta le dijo 

—Día tras día veo como trabajan y en ese tiempo me he enamorado del muchacho. Quiero que la próxima semana lo traigas en el bote, te adentres en el mar para que me lo lleve. En gratitud siempre tendrás pesca, además te dejaré monedas de plata en la orilla y collares de perlas y corales.

A pesar de todo lo que le ofrecía él no quería entregar a su hijo. Esa noche lo discutió con su esposa y su hijo y éste le dijo que estaba enamorado de Diana, que vivía en el pueblo vecino. Por la mañana tomó su caballo y se fue a ver a su novia. Cuando llegó le contó lo que sucedía, la joven se entristeció, más le dijo que no se apenara, su tía era hábil para preparar hechizo y seguro le podría preparar uno, que lo liberaría de la sirena.

Así lo hicieron. Le dieron a tomar un brebaje que cuando quisiera, con solo pedirlo, podía cambiar de condición. Según lo acordado, el hombre se adentró en el mar y de un manotazo la sirena se llevó al joven.

Cada atardecer el joven le pedía a la sirena que le permitiera ver la orilla. Al principio la sirena lo sacaba atado a una cadena, hasta que pasados varios días, y viendo que el joven no demostrara querer huir, le quitó la cadena. Ese fue el momento esperado por el muchacho que gritó "ser águila" y voló alto, perdiéndose en el horizonte ante la mirada atónita de la sirena.

Días más tarde se casaron él y Diana y se fueron a vivir a las montañas, bien lejos del mar.

sábado, 22 de agosto de 2020

Dos ladrones con hambre - Mirta

Bajo el sol calcinante de Santiago, caminaban charlando los dos compadres, Don zorro y Don quirquincho. Era mediodía y no solo los agobiaba el calor sino que iban muertos de hambre y de sed. Caminaban distraídos hundiendo sus patas en la tierra floja y caliente.

—¿Qué fue ese ruido ? —dijo sobresaltado el quirquincho.

—Son mis tripas —dijo el  zorro— Hace mucho que no le echo nada a mi panza. Con el hambre que tengo me devoraría cualquier cosa que se me cruce por delante.

Al oír esto, el quirquincho tragó saliva y se imaginó entre los dientes del  zorro.

—¿Siente ese olorcito, compadre ? —preguntó Don zorro.

—Sí, compadre, parece que viene de aquel rancho. 

Se miraron y se entendieron sin hablar. Junto al rancho bajo el algarrobo estaba Dominga, que el día anterior había hecho dulce de algarroba y ahora lo estaba usando para armar las empanadillas que pensaba vender esa tarde en el pueblo, una vez que terminara de hornearlas.

—Usted, compadre, la distrae y yo agarro todas las empanadillas que pueda —dijo el  quirquincho.

Con paso cansino se acercó el zorro.

—¡¡¡Fuira, bicho!!! —fue el grito de la Dominga y le lanzó una alpargata. Él la esquivó y siguió caminando: no había grito ni ademán que lo asustara. La Dominga, entonces, tomó un palo, lo enarboló amenazante y salió a perseguirlo. 

Tan alterada estaba que olvidó lo que estaba haciendo y salió a correrlo por el campo. Ambos se alejaron, perseguido y perseguidora. En tanto, el quirquincho comienzó su tarea. Sobre un taco de árbol quedó la canasta con las empanadillas, el armadillo las tomó una a una y las escondió en  una vizcachera abandonada que había encontrado entre unos matorrales. Terminada su labor se sentó a esperar el retorno de su compadre mientras saboreba unas empanadillas.

jueves, 16 de julio de 2020

Intento negrista - Mirta

Oye mulata elegante
como caña de bambú
ten piedá de ete pobe negro
que de ti se enamoró.
Oye mi corazón
que parece un bongó
cada vez que tú me miras
con tu sojo de cabón.

miércoles, 24 de junio de 2020

Intento antropófago - Mirta

Praia virgem 
agua cristalina e naturais
verde exuberante
areia limpinha
é dificil resistir aos encantos
de salvagem canibal
oculto a selva enmaranha

jueves, 4 de junio de 2020

Intento estridentista - Mirta

Moles de cemento 
moles grises
calles sin luz invadidas de hollín.
El sol no se atreve a bajar
se perdería en el laberíntico espacio
se moriría de frío
Cuando llega la noche, miles de ojos se encienden
Y en cada interior, se esconde un secreto: tal vez un amor, quizás una traición.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Intento creacionista - Mirta

Planeta, Tierra, mundo gestante de hombres
paridor de seres ante la humanidad
llena de miseria, hambre y decadencia.

jueves, 14 de mayo de 2020

Intento ultraísta - Mirta

Mirar, mirar, mirar...
mirada que  traspasa distancias y me sumerge en un limbo azul
nubes  esponjosas me acorralan.
Miro a través del  ojo, o es a través de la ventanilla de un avión,
o acaso un ojo me mira en el espacio...

lunes, 4 de mayo de 2020

Greguerías - Mirta

Ojos  vacuos, sonrisa hierática, manos  laxas; mujer famosa de  oscuro origen sin prosapia. "La Gioconda"
Caminos circulares y un único destino, el de la fantasía. "El Carrousel"
Como flecha de hierro apoyada en la tierra, hurgando los cielos de París. "Le  tour Eiffel"
Pequeño animal que quedó a mitad de camino entre el  roedor y el pájaro. "El  murciélago"
Aparato que acerca a los que están lejos y separa a los que están cerca. "El  celular"
Perro blanco que salpicó un tintero. "Perro Dalmata"
Máquina sembradora de letras en níveos campos de papel. "Máquina de escribir"
Sin oponer resistencia un gallito de lata señala siempre el norte. "Veleta"
Mujer que perdió los  brazos pero no la belleza . "La venus de Milo"

jueves, 16 de abril de 2020

Preguntas y respuestas

1) ¿Qué te  provoca el encierro?
Se me ocurre simpático responder una pregunta que no me hicieron, pero lo mejor es que no conozco su contenido.

2) ¿Qué proyectas para el futuro después de la Pandemia actual? 
Debo responder esta otra pregunta sin siquiera consultar los hados que podrían ayudarme.

3) ¿Cómo haces más llevadero el encierro actual?
Pero lo mejor es que la imaginación me permitió sentirme levitando sin  preocuparme.

4) ¿Qué cosas lograste en estos tiempos dentro de tu casa?
Así me sorprendí descubriendo un agujero que en medio de la penumbra me prometía respuestas. 

5 ) ¿Con qué  cosas te reencontraste?
Sin saberlo encontré respuestas, pero todas erráticas igualmente las aprobé.

Escritura Automática - Mirta

Cae lenta la lluvia, tal vez mañana en el horizonte se recorte amarillo amanecer y luego por la tarde, después de la lluvia, sobrevendrá rosado atardecer. La gramilla húmeda invade con su aroma dulzón. LLegarán otros días, cada cual con sus propios amaneceres, llenos de color o fríamente oscuros y sin gracia. Así es la vida con situaciones intermitentes de oscuridad y color.

La narrativa de Faulkner y Hemingway (similitudes y diferencias)

Ernest Hemingway, autor de "Colinas como elefantes blancos" y Adiós a las armas , y William Faulkner, autor de "Una rosa para...