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viernes, 23 de octubre de 2020

El doble - Abelardo

Vestido como turista norteamericano, pantalones shorts, de ridículo colorido y guayabera al tono, sombrero y sandalias hawaianas y la máquina dé fotos colgada sobre el vientre, camino por los alrededores del Parque Iguazú.

En momentos en que decido abordar un barquito, para pasear por el río circundante de los saltos de agua, descubro con gran sorpresa que, quien conduce el barquito, viste igual que yo. Es más, ¡soy yo!

Pasada la conmoción del descubrimiento, me animé a encararlo y comenzó una charla de alienados: cuando le dije "tú eres yo", muy serenamente me respondió "no, yo soy el que tú quieres ser. Yo amé siempre este trabajo, que ayuda a disfrutar del paisaje y a vivir plenamente; en cambio, optaste por la conducción de empresas que lejos de brindar bienestar, deterioran seriamente la existencia del ser humano”.

Y con esta frase el barquito que pensaba abordar se cubrió de niebla y, sin ruido, desapareció de mi vista.


viernes, 9 de octubre de 2020

Cuento fantástico - Abelardo

Aeroplano

Realizando uno de los habituales viajes por mi trabajo, cierto día, en ocasión de frenar de manera brusca mi vehículo, escucho fuertes chirridos. Muy preocupado, desciendo, abro el capot y observo sin encontrar evidencia de la procedencia de los chirridos. Subo  nuevamente para darle  marcha y me sorprendo con la terrible vivencia de la caída de mi planeador, que acaba de perder un tramo del plano de sustentabilidad de cola.

Transcurrido un tiempo imposible de mesurar, despierto en el asiento trasero de mi auto. Al despejarme, y sin poder creer lo que mis ojos están viendo, descubro en la banquina contraria un planeador seriamente averiado. Me acerco al planeador y encuentro en él mi mochila de viaje.

viernes, 2 de octubre de 2020

Homenaje a Quino - Abelardo

Naturalmente la totalidad de la obra de Quino es genial.
La historieta que más me impresionó y la tengo presente continuamente es el cruce en el parque de Miguelito con Felipe. Este último está dedicado a construir un avioncito, va concentrado tomando medidas con una regla.
Miguelito pregunta "¿Por qué tantas medidas, Felipe?".
A lo que  éste  responde "Porque quiero que este  avión me salga muy bien".
Miguelito, reflexiona y le espeta: "Yo lo que quiero que salga bien es la vida.
Felipe, con su rostro enrojecido, destroza todo y lo arroja a la basura.

viernes, 18 de septiembre de 2020

La leyenda de la laguna de la niña - Abelardo

La laguna se encuentra en Mendoza. Cuenta la leyenda que Elcha era una bella jovencita que pertenecía a una tribu de la zona; dicha tribu estaba siempre en beligerancia con otra tribu del lugar. Elcha en la lengua indígena significa "espejo”. Elcha era hija del cacique de la tribu. 

La joven bellísima y un apuesto guerrero de la tribu estaban profundamente enamorados, por supuesto este amor lo mantenían en secreto. Cierto día, la hechicera aconsejó al padre de Elcha que para evitar las luchas con la otra tribu era conveniente casar a Elcha con el hijo del otro cacique para establecer una alianza y terminar con los ataques.

Un día antes de la boda, le informaron a la muchacha la decisión, esta se angustió y se lo contó a su enamorado, por lo que decidieron huir. Se avecinaba una fuerte tormenta y los jóvenes huyendo por el camino pedregoso, se dieron cuenta de que habían perdido el rumbo. Entre relámpagos, alcanzaron a ver a los guerreros de ambas tribus que estaban por alcanzarlos y, al frente de los guerreros, estaba la hechicera.

De pronto, el camino terminó abruptamente y frente a ellos lo único que vieron, allá abajo, fue un espejo de agua: se tomaron de la mano y se lanzaron al vacío. Llegó la hechicera y se asomó para ver y en ese instante, un rayo cayó sobre ella y la petrificó.

Hoy los que visitan el lugar pueden ver la piedra en la que quedo convertida la hechicera y si se asoman al espejo de agua de la laguna podrán ver la figura de Elcha.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Nombre de lugares - Abelardo

Nací en Puan, provincia de Buenos Aires y desde recién nacido viví en Avestruz por ocho años. Esta pequeña parada ferroviaria debía su nombre a esas aves grandes y corredoras, las avestruces, que había en gran cantidad en el lugar.

Esta parada ferroviaria era utilizada para cargar cereales en grandes galpones. En esa época las semillas eran embolsadas y esperaban bajo techo y cuando los galpones no bastaban se apilaban en la playa del ferrocarril cubiertas con grandes lonas. Todo esto lo tengo presente porque mi padre era recibidor de cereales y en casa tenía su oficina donde contrataba y pagaba a los peones.

La nuestra era una comunidad muy pequeña: la estación con la casa del jefe de estación, un almacén de cada lado de la vía, la escuela con 20 alumnos de diferentes grados, con la Srta. Nélida a la cabeza, y en un extremo de la playa del ferrocarril, el destacamento de policía, con un oficial y su familia. Había también un viejito muy hábil en el trenzado de cueros para rebenque, lazos y monturas.

En realidad éramos como una familia, nos reuníamos para las distintas fiestas en las que participaban los chacareros de los alrededores. La maestra vivía en mi casa y aprendía a tejer y a coser con mi mamá. 

Hoy de aquel Avestruz que vio mis primeros años, no queda nada, ni los rieles del ferrocarril, sólo sobrevive un enorme tanque que almacenaba el agua para las locomotoras y que seguro es el único testigo de las carreras de las avestruces que seguro han sobrevivido a la pequeña parada ferroviaria a quien dieron su nombre.


sábado, 22 de agosto de 2020

Fantasía y desilusión - Abelardo

La niña candorosa avanza con pequeños saltitos y el sendero que viborea entre piedras parece acolcharse al recibir el contacto de sus pies morenos calzados con ushutas, tejidas con delicadas fibras naturales. Ella transporta sobre su cabeza un cesto con pequeños y olorosos panes y con empanadillas que cocinó la noche anterior para vender en la feria de Sumalao.

Inesperadamente, tropieza con un zorrito simpático que le hace fiesta. De tal modo la confunde, que deja en el suelo su cesta cubierta con un limpio lienzo. 

Entretenida como está con el zorrito, no nota lo que sucede. El armadillo retira con premura todos los alimentos que puede.

Cuando dejó de jugar con el zorrillo, alza su cesto y descubre el despojo del que ha sido víctima. Pero zorrillo, armadillo y alimentos han desaparecido.

jueves, 16 de julio de 2020

Intento negrista - Abelardo

Ay, ay, ay, querido negro bembón
qué paradoja, qué  dolor
sentir que la cadencia de tu son
que invita a bailá y diversión, 
arrastra en su candor
historias tristes de un pasado sin redención.

miércoles, 24 de junio de 2020

Intento antropógafo - Abelardo

Adormilado paisaje carioca
que aguarda el carnaval que
lo ponga en movimiento
devolviéndolo a su natural de existencia.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Intento creacionista - Abelardo

Obscena imagen del inesperado nacimiento de la realidad
poco podemos hacer para modificar los designios
de la existencia 
que nos atropellara sin permitirnos reaccionar.

lunes, 4 de mayo de 2020

Greguerías - Abelardo

Mona  Lisa  - Mirada que implica duda
Calesita - Carrousel de ilusiones  fantásticas
Torre  Eiffel  - Aguja metálica articulada que parece escudriñar las nubes
Murciélago - Figura de roedor alado nocturno
Celular - Adminículo que se emplea para trasladar buenas y malas noticias
Perro Dálmata - Tinta china salpicando la nieve.
Maquina de  escribir - Instrumento mecánico para imprimir ideas.
Veleta - Instrumento para no perder el Norte
Venus de Milo - Belleza traumada

jueves, 16 de abril de 2020

Escritura Automática - Abelardo

Me resisto a creer en el sentido común o eso que invocan aquellos que opinan, por ejemplo, que no se  pueden obtener distintos resultados empleando iguales elementos.
Tampoco imagino cultivarse escuchando a alguien aunque arrastre fama de infalible maestro. Asimismo no acepto que programas cómicos modifiquen el humor social.

La narrativa de Faulkner y Hemingway (similitudes y diferencias)

Ernest Hemingway, autor de "Colinas como elefantes blancos" y Adiós a las armas , y William Faulkner, autor de "Una rosa para...