jueves, 13 de agosto de 2020

Intento nadaísta - Nora

Impiedad urbana

En una esquina de la ciudad,

un auto se detiene frete al semáforo.

Un muchacho desaliñado,

con un secador y un botella en su mano derecha,

golpea el vidrio polarizado de la ventana del conductor.

No hay respuesta, monedas ni piedad.

Una mujer pasa taconeando sus stilettos

delante de una anciana sentada en la vereda,

que estira su mano suplicando ayuda.

No hay respuesta, monedas ni piedad.

Un joven con auriculares cruza la plaza,

sus zapatillas importadas tropiezan con un niño,

que convulsiona en el suelo envuelto en llanto.

No hay respuesta, monedas ni piedad.

En la gran ciudad,

ante la pobreza, el desamparo y el dolor,

no hay respuesta, monedas ni piedad.

Intento nadaísta - Cristina

Vomita a guerreros valerosos

Masacre sin camino ni destino

La máquina infernal que es la guerra

Despoja de las almas a su gente

Deglute a la opinión y a sus gestores

Granadas espantosas se derraman

Y sus soldados como autómatas pelean

La contienda más absurda

La ausencia de valores

Se matan sin cesar y sin propósito

Degüellan la razón y la conciencia

Devoran la emoción y los valores

Es toda una sinrazón, un despropósito

Intento nadaísta - Zita

La eterna pregunta.
La peste es un círculo inconmensurable.
Invadiendo los límites del
ser a los extremos de la
nada. 
Los silbidos de auxilio de una
ambulancia rasgan el 
silencio de la noche. 
El tiempo es exacto 
... esencia... es destino.
La vida se desliza  como
una gota lenta de una lluvia 
eterna. 
Y estalla la pregunta en la 
mente suplicante de la
humanidad entera. 
¿Por qué existe el ser y no la
nada? 

jueves, 6 de agosto de 2020

Poemas de Gonzalo Arango

Los Nadaístas

Los Nadaístas invadieron la ciudad como una peste:
de los bares saxofónicos al silencio de los libros
de los estadios olímpicos a los profilácticos
de las soledades al ruido dorado de las muchedumbres
                     de sur a norte
al encenderse de rosa el día
hasta el advenimiento de los neones
y más tarde la consumación de los carbones nocturnos
                     hasta la bilis del alba.

Va solo hacia ninguna parte
porque no hay sitio para él en el mundo
                     no está triste por eso
                     le gusta vivir porque es tonto estar muerto
                     o no haber nacido.
Es un nadaísta porque no puede ser otra cosa
está marcado por el dolor de esta pregunta
                     que sale de su boca como un vómito tibio
                     de color malva y emocionante pureza:
                     “¿Por qué hay cosas y no más bien Nada?”
Este signo de interrogación lo distingue
de otras verdades y de otros seres.

El es él como una ola es una ola
lleva encima su color que lo define revolucionario
como es propia la liquidez del agua
                     del hombre ser mortal
                     del viento ser errante
                     del gusano arrastrarse a su agujero
de la noche ser oscura como un pensamiento
                     sin porvenir
Ha teñido su camisa de revolución
en los resplandores de los incendios
en el asesinato de la belleza
en el suicidio eléctrico del pensamiento
en las violaciones de las vírgenes
o simplemente en el barrio pobre de los tintoreros.

Lleva su camisa roja como un honor
como un cielo lleva su estrella
como un semáforo produce su luz intermitente
                     de catástrofe
como una envoltura de “pall-mall”
perfumando su pecho de adolescente.

El Nadaísta es joven y resplandece de soledad
                     es un eclipse bajo los neones pálidos
                     y los alambres del telégrafo
                     es, en el estruendo de la ciudad
                     y entre sus rascacielos,
                     el asombro de una flor teñida de púrpura
                     en los desechos de la locura.

Tiene el peligro de los labios rojos y los polvorines
mira los objetivos con ojos tristes de aniversario
                     es el terror de los retóricos
                     y los fabricantes de moral
es sensitivo como un gonococo esquizofrénico
inteligente como un tratado de magia negra
ruidoso como una carambola a las dos de la mañana
amotinado como un olor de alcantarillo
                     frívolo como un cumpleaños
es un monje sibarita que camina sin temblor
                     a su condenación eterna
                     sobre zapatos de gamuza.

Sufre el vértigo de los sacudimientos
                     electrónicos del jazz
                     y las velocidades a contra-reloj
corazón de rayo de voltio que estalla
                     en el parabrisas de un Volkswagen
                     deseando la mujer de tu prójimo.
                     Se aburre mortalmente pero existe.

No se suicida porque ama furiosamente fornicar
jugar billar-pool en las noches inagotables
                     brindar ron en honor a su existencia
estirarse en los prados bajo las lunas metálicas
                     no pensar
                          no cansarse
                                no morirse de felicidad
                                      ni de aburrimiento.

Es espléndido como una estrella muerta
      que gira con radar en los vagos cielos vacíos.
          No es nada pero es un Nadaísta
              ¡Y está salvado!


              Poema tristísimo

Si muero
te invito al sol
alma mía
y no olvides
llevar tu cuerpo

Sufriremos felices
y juntos seremos
carne de luz
en la memoria de Dios

Y si no hay Dios
lo mismo da

Recordaremos el sol
que tanto nos gustaba
allá en Cali Colombia
Nuevo Mundo ¿Recuerdas?

¿O era en la luna?
              ¡Lo olvidé!


El testamento

del profeta

Yo, Gonzalo Arango, dejo:

Mi mala reputación a la familia.

Mi mal olor a la International Petroleum Company.

Mi tiempo perdido al Tesoro Nacional.

Mi cerebro a una babosa.

Mi corazón al pez espada.

Mi ángel de la guarda a la Academia de Historia.

Mi alma inmortal al primer gusano.

Mi sexo a la medusa de cabellos de serpiente.

Mis dos pies a la memoria de Arthur Rimbaud.

Mi gloria a los pobres de espíritu.

Mi felicidad a los psiquiatras.

Mi sífilis a la posteridad.

Mi mano derecha a la revolución.

Mi izquierda al Manco de Lepanto.

Mi ombligo al Museo del Oro.

Mis zapatos rotos al Nadaísmo.

Mi caja de dientes al enterrador.

Y mi intestino delgado a la República de Colombia.



El movimiento nadaista

El Nadaísmo

[Por Nora Alessandrini]

1- ¿Quién fue su impulsor?

El principal creador del nadaísmo fue el escritor, poeta y periodista colombiano Gonzalo Arango. Este autor se oponía a la sociedad y a la literatura de su época. Sus escritos rebeldes denunciaban el papel de la Iglesia en la educación y los conflictos entre liberales y conservadores en su país. Por tal motivo, su obra se alejó el sentimentalismo y se orientó hacia los preceptos propios de las corrientes vanguardistas de aquel tiempo.

Arango invitó a varios jóvenes a incorporarse a este nuevo movimiento literario, para protestar contra las élites sociales, culturales, políticas, religiosas y morales.

Gonzalo Arango nació el 18 de enero de 1931 en la localidad de los Andes en Antioquia. Tras la ascensión del general Gustavo Rojas Pinilla al poder en 1953, Arango se unió al Movimiento Amplio Nacional (MAN) que apoyaba al militar, ya que simpatizaba con las ideas de este colectivo. Pero tras la caída de Rojas a manos de la coalición conservador-liberal en 1957, los seguidores del militar --especialmente Arango-- fueron perseguidos por el nuevo Gobierno.

El colombiano tuvo que esconderse en Cali para evitar ser capturado. Allí empezó a gestar el 'Primer Manifiesto Nadaísta' (1957), que fue el origen de esta corriente. Aunque es conocido por este escrito, también tiene otras obras como 'Las camisas rojas' (1959), 'El manifiesto de los escribanos' (1961) y 'El oso y el colibrí' (1968).

 Falleció el 25 de septiembre de 1976 a causa de un accidente automovilístico.

2- ¿En qué época surgió?

El nadaísmo se originó en 1959 en la ciudad de Medellín en Colombia por iniciativa del escritor Gonzalo Arango. Su nacimiento estuvo ligado al contexto político-social del país, el cual se caracterizó por la doble moral de los dirigentes que se proponían mantener el orden y buen funcionamiento del Estado.

Este movimiento literario y filosófico nació en una sociedad gobernada por las jugadas políticas que llevaron al poder a Gustavo Rojas Pinilla, tras el golpe de Estado a Laureano Gómez. El nadaísmo surgió como un mecanismo de defensa ante las tradiciones religiosas, sociales y literarias de mediados del siglo XX.

La filosofía de este movimiento se basó en el pensamiento del francés Jean Paul Sartre, del alemán Friedrich Nietzsche y del estadounidense Henry Miller. Su legado fue el cambio como constante.


3- ¿De qué se trataba esta vanguardia?

El nadaísmo buscó con intensidad y rebeldía quebrantar y desestabilizar el “orden” establecido dentro de un ambiente caracterizado por la miseria y los convencionalismos. Hubo en este movimiento la necesidad de incorporar las innovaciones literarias de vanguardia que surgieron para expresar con mayor libertad su percepción de la vida.

Gonzalo Arango redactó un escrito en el que manifestó la razón de ser del nadaísmo como movimiento literario y filosófico. El documento fue dividido en trece estatutos. El texto se refirió al concepto, al artista, a la poesía y la prosa, a lo revolucionario y cambiante, a la educación y a la libertad.

Los integrantes del nadaísmo pretendieron molestar a las altas esferas de la sociedad apelando a una constante protesta social de las normas establecidas.

Una de las principales características del nadaísmo fue que no estuvo sujeto a ninguna organización, entidad o partido político. Fue una propuesta libre tanto en contenido como en estético que buscó ampliar las posibilidades literarias y culturales de Colombia.

El nadaísmo no veía al artista, creador o poeta como un ser superior, por el contrario, lo consideraba un ser humano ubicado en su realidad terrenal. 

El nadaísmo tenía una visión más amplia a la poesía. Con un espíritu desorientado, buscó desorganizar lo establecido por el sentimentalismo, la igualdad y la justicia. La poesía nadaísta fue rebelde, desafiante, combativa y antitradicional.

Los nadaístas incluyeron a la prosa en su revolución estética y le otorgaron un carácter rebelde. 

Sus expresiones eran  ilógicas e irracionales. Exteriorizaba la realidad desde lo absurdo y se alejó de la retórica organizada. El movimiento le dio libertad plena al artista o escritor para crear.

Persiguió la transformación de una sociedad sumida en la miseria y en el poder dominante de una minoría. Buscó darle a la sociedad la libertad y flexibilidad de conocimiento para despojarse de la mentira de la realidad.

Un rasgo resaltante del nadaísmo fue su originalidad e independencia de movimientos literarios colombianos y extranjeros. Fue una especie de cultura y de forma de expresión aislada de todo pensamiento e ideal europeo. Su atención se volcó en el desenvolvimiento del hombre y no de su escenario.

Los nadaístas concibieron a su movimiento como algo temporal,  ligado al proceso constante de cambio de toda revolución. El nadaísmo vio al hombre como un ente que debía renovarse y no permanecer enquistado en los estatutos tradicionales de una sociedad que solo pretendió disfrazar la realidad y limitar las libertades.

El nadaísmo celebró la vida sin temores y con la convicción de que era solo una. En sus textos se refirió a todos los miedos de la sociedad del siglo XX, como el castigo de Dios. Pretendió que el hombre viviera dentro de una realidad provista de opciones infinitas.

Bibliografía

ORTÍZ, Juan, Nadaísmo: origen, características, autores, obras, Literatura, Lifeder.com

NOTIMÉRICA.COM


jueves, 16 de julio de 2020

Intento negrista - Mónica

Blanco de blanca tez
negra tienes el alma.
Blanco de tono mandón
No aplastas mí alma
ni mí canción.
Que orgullo de negro tengo
en esta tierra bendita.
Ríen mís blancos dientes
mientras tu cadera palpita.

Mi diosito negro es
porque en su piel yo me miro.
La vida va a querer
que lluevan flores para negros y se multipliquen libertades
y se ahuyenten los temores

Rumba del negro isleño
Canto africano a cantar
Que el canto desteje penas
Y esparce miel a la soledad.

Intento negrista - Haydée

Morena cubana

Sueña morena
danza esclava
con dientes muy blancos
y piel tan dorada.
Baila tu cuerpo
grita tu raza,
mueves caderas,
negra cubana.
El sol renace,
el mar te baña,
el pueblo llora
y nunca renaces.
El mundo miente, 
tu sangre estalla
¡¡¡Te dicen libre
y sigues esclava!!!

Intento negrista - Alicia

Hombre esclavo de dolores,
Vibras en tu fuego bailando sobre las brasas de tu historia
Tú, que te liberas de los prejuicios
En tu cielo de alegría 
Danzas con el fuego, el cielo y la luna.
Luna, tu blanca negra que te sigue
En el tum... tum.. de los tambores
Negro, en tus venas el ritmo te recorre.
Sólo tú rompes las cadenas...
Las quiebras con tu embriagador baile,
Que brota de tu alma.
Que con tu gracia y tu garganta
Gritas tu libertad. 
Negro baila, baila
Enciende  los fuegos 
Enciende tu alma 
Con la cadencia de tu libertad. 

Intento negrista - Lidia

Sueña morena

Sueña morena,
sueña,
mientras al compás del danzón,
tu cuerpo ondulante
acaricia
sin pereza, sin codicia,
paso a paso
el ritmo del tambor.

Sueña morena,
sueña,
hoy hundiendo mis manos en los matorrales,
mis pensamientos liberales
me regalaron una ilusión,
cruzar ese profundo mar
para la libertad alcanzar,
sin noches cautivas ni desesperadas
para tan solo amar.
Sueña morena,
sueña,
al fin, gritar
libertad.

Intento negrista - Nora

Peregrinación

Los negros se sacuden al ritmo del tambor
por la calle Ancha de Chascomús.
Sus pies descalzos levantan una nube de tierra
que los protege de la helada matutina.
El viento frío que sopla sobre la laguna
empuja a la hermandad Bayombé de Invenza
hacia la capilla de adobe y paja
a venerar a la Virgen Morena de los Milagros.
Hombre, mujeres y niños le cantan en la lengua de sus abuelos
para que les quite los dolores del cuerpo y del alma.
A la luz de las velas en la gélida mañana,
sueñan con el aire cálido que mece los árboles,
los ruidos que esconde la selva
y con sus hermanos que viven en libertad.

Intento negrista - Norma

La mulata Francisca

Alegre mulatona de nombre Francisca,
de pelo electrizado, atado con un cordón,
cara redonda, con ojos color carbón,
nariz chata de aletas abiertas,
boca roja grande como un buzón,
cuentista, quejosa y acongojada,
de gran busto gelatinoso y danzante,
de gruesa cintura como el Ecuador,
donde nacía su fuerte cadera,
que cimbraba al son de alegre música.
Sus pies descalzos dejaban huellas en el patio de tierra,
donde siempre la seguía de aquí para allá,
un perro a lunares.
Después del colado de ropa –como ella decía–
la blanca ropa, quedaba tendida en el escaso pasto,
al sol o al sereno.
Al caer la tarde, se sentaba en su gastada silla,
armaba su cigarro de hojas,
dejando su mate de calabaza en el piso,
mientras un gato barcino,
lamía el azúcar que en este quedaba.
En su brasero, una negra marmita,
cocía dos choclos y un cacho de carne.
Cayendo el sol, entraba a su rancho,
a orillas de la laguna,
tiraba su negro cuerpo, en su catre de mimbre,
pensando en el día de mañana…
Mientras le daba las gracias a su querido Diosito.
Mi negra Francisca, de alegre mirar,
de sonrisa fresca y bailante caminar.

Intento negrista - Mirta

Oye mulata elegante
como caña de bambú
ten piedá de ete pobe negro
que de ti se enamoró.
Oye mi corazón
que parece un bongó
cada vez que tú me miras
con tu sojo de cabón.

Intento negrista - Abelardo

Ay, ay, ay, querido negro bembón
qué paradoja, qué  dolor
sentir que la cadencia de tu son
que invita a bailá y diversión, 
arrastra en su candor
historias tristes de un pasado sin redención.

Intento negrista - Rosa

Añoranzas

Mientras mis manos oscuras
hacen sonar el tambor
mis ojos negros se pierden
mirando al profundo mar.
Canto al hermano africano
al que nunca conocí
y que hace muchos, muchos años
lo arrastraron a mi Cuba
desde Costa de Marfil.
Yo no viví las penurias
que sufrieron los esclavos
en Cuba, Jamaica, Haití….
Los mezclaron con los indios,
gallegos, vascos y más.
Y de esa mezcla de humanos,
Se formó el pueblo cubano.
Sufrieron esclavizados,
con los años liberados
trabajaron y estudiaron
y a pesar de ser alegres,
muchos de ellos como yo,
nos acercamos al mar añorando lo africano.


Fusión, fusión

Tu blanca nieve y mi negro carbón
tus ojos claros, los míos marrón
Tu voz era suave y yo era gritón
Ibas a la iglesia, rezabas sin voz
Mi dios era alegre, cantos y tambor
Fusión, fusión
Mi vida era el campo,
Café, caña, tabaco y dolor
Tus manos bordaban telas de algodón
Fusión , fusión.
Me descubriste en el malecón,
Tus verdes ojos, tu piel sonrojada pedían fusión
El hijo mulato nació de ese amor,
Con ojos claros, la piel marrón

Fusión, fusión.

jueves, 2 de julio de 2020

La poesía negrista

La poesía negra, también llamada afrocubana, es una tendencia poética que comunica los sentimientos, valores y situaciones peculiares del ser humano de origen africano, desde su propia perspectiva y con voz auténtica. Deriva del antiguo tema del esclavismo y constituye una intensa literatura de todo lo referente a los negros.


ORIGEN

La poesía negra surgió en torno a 1930, en las Antillas. Deriva de los movimientos de vanguardia y  del gusto por lo negro que caracterizaban la literatura y el arte europeos posteriores a la Primera Guerra Mundial.


CARACTERÍSTICAS

Se orienta hacia la música, los ritmos del danzón y de la rumba.
Retrata con cierta ironía y sentimentalismo el cuerpo o el alma del negro.
Busca su inspiración en las peculiaridades étnicas y culturales de las Antillas.
El mestizaje racial y espiritual entre negros y blancos es un tema frecuente en las obras
cubanas y portorriqueñas.
La temática refleja los aspectos más variados del mundo negro o mulato: costumbres,
tradiciones, mitos, etc.
Denuncia las discriminaciones y defiende una libertad común.
La métrica se inspira en el marcado ritmo del son, a la vez que utiliza formas
tradicionales castellanas.
La incorporación de términos y expresiones de sabor africano es base de efectos
onomatopéyicos y musicales.
Hay una mezcla entre lo popular y lo culto.

REPRESENTANTES

Nicolás Guillén (1904): Es el mulato cubano más genial en la interpretación del ritmo negro. Capta la armonía afrocubana y lo emplea en su ingeniosa composición Sóngoro cosongo (1931). Nadie ha profundizado tanto como él en las significaciones del mestizaje cultural de su tierra. Pero su popularidad llega a la cúspide con El son entero (1946).

Mulata
Ya yo me enteré, mulata,
mulata, ya sé que dise
que yo tengo la narise
como nudo de cobbata.
poqque tu boca e bien grande,
y tu pasa, colorá
Tanto tren con tu cueppo,
tanto tren;
tanto tren con tu boca,
tanto tren;
tanto tren con tu sojo,
tanto tren.
Si tú supiera, mulata,
la veddá;
¡que yo con mi negra tengo,
y no te quiero pa na!

Luis Palés Matos (1899 1959): En sus obras empleó la técnica diepalista: recreación de expresiones con onomatopeyas, no minuciosas descripciones. Su pintoresca y popular "Canción festiva para ser llorada", interpreta burlesca y amargamente las Antillas mayores y menores:

Cuba, ñáñigo y bachata.
Haití, vodú y calabaza.
Puerto Rico, burundanga.
Las Antillas menores,
titís inocentes, bailan,
sobre el ovillo del viento
que el ancho golfo huracana.

Este poeta portorriqueño domina el arte poético cubano en forma tal que la crítica hispanoamericana ha reconocido su verdadero valor. En él, el ñañiguismo ha logrado una viva expresión. Otras publicaciones, como El palacio en sombras y Canciones de la vida media, confirman su personalidad de poeta.

Manuel del Cabral (1907): Poeta dominicano. Escribió Doce poemas, ocho gritos (1937) y Pilón (1938). En sus obras retrata al criollo dominicano, viva estampa antillana del criollismo pudiente del gaucho literario:

...Más que en la voz del agua que no para,
yo vi más campo, yo leí más campo
en el libro salvaje de tu cara.
Cara para aprender a oler la loma,
cuando el tabaco de tus ojos arde
con la criolla candela de la tarde.
Y las uñas hundidas en el día,
y tu gran barba de maíz en contra
del cadáver de un grito de sequía...


CONSIGNA DE ESCRITURA

A partir de la lectura de las caracteristicas de este género y los poemas de Nicolás Guillén, Luis Palés Matos y Manuel de Cabral,  escriban su intento de poesía negrista.

La narrativa de Faulkner y Hemingway (similitudes y diferencias)

Ernest Hemingway, autor de "Colinas como elefantes blancos" y Adiós a las armas , y William Faulkner, autor de "Una rosa para...